A pesar de que en junio un juez ordenó a la administración del presidente Donald Trump que reuniera a las familias separadas en la frontera con sus hijos, el número arrestos de menores de edad continúa a la alza y ha aumentado a sus niveles más altos hasta la fecha.

Así lo señala este jueves The New York Times luego de un estudio que demostró que desde inicios del verano el número de menores arrestados se ha quintuplicado. Según documentos obtenidos por dicho diario, en mayo había 2,400 niños bajo custodia del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Este mes, la cifra ha alcanzado la impactante cifra de 12,900 menores que permanecen en diversos centros de detención del país.

La explosión del número de arrestos no se debería al aumento de cruces ilegales en la frontera, según se explica, sino al aumento del número de menores que buscan alcanzar el otro lado sin el acompañamiento de sus padres.

La mayoría de los detenidos provienen de Centroamérica y han sido colocados en aproximadamente 100 centros de detención, principalmente en los que se ubican a lo largo de la frontera sur.

Los reportes coincidirían con un comunicado emitido por el DHS donde el portavoz Tyler Houlton aseguró que “el número de unidades familiares en la frontera sur se incrementó un 38 %, 3,500 más, que en julio”, lo que supone “la cifra mayor registrada en un agosto”.

Múltiples reportes han denunciado las condiciones infrahumanas en que están viviendo estos menores, algunos de ellos siendo alojados en jaulas electificadas de 32×32 pies y vigilados las 24 horas, a resultas de la política de “cero tolerancia” del Presidente Donald Trump. Incluso se ha asegurado que el gobierno ha contratado a compañías privadas para manejar centros de detención improvisados y no registrados conocidos como “black sites”, según indican reportes de DemocracyNow.org.

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Este miércoles, fuentes informaron sobre los planes de expansión en un enorme centro de detención en Tornillo, Texas, donde se alistan enormes carpas en vistas a alojar aún más migrantes detenidos, muchos de ellos, menores de edad.

Las cifras se revelan en medio de escandalosos reportes surgidos a principios de esta semana denunciando que la administración de Trump desvió aproximadamente $10 millones dal presupuesto de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) para transferirlos al Departamento de Seguridad Nacional y apoyar las actividades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).