A partir del 26 de abril, los turistas no podrán acceder durante seis meses a la isla filipina de Boracay. Debido a las deficiencias higiénicas, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha calificado a Boracay como una "cloaca" y ha amenazado con cerrar el acceso a la popular isla turística.

Boracay está situada a unos 310 kilómetros al sur de Manila, la capital filipìna, y en 2017 fue proclamada por la revista turística "Condé Nast Traveller" como la isla más bonita del mundo.